jueves, 26 de agosto de 2010

Tema del dia 20

[Escucha y Lee]

Siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Ef 4:2.

Mientras más comprendemos, más pacientes somos. 

Cuando vemos el dolor por debajo de la ira o la razón detrás de la conducta, somos más dados a tolerar los fallos de los demás (Ef 4:2). La habilidad para comprender es una señal de paciencia (Pr 14:29). La Biblia enseña: “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa” (Pr 19:11). Cuando encaramos un desafío de paciencia, es útil recordar que Dios nunca le pedirá que tenga más paciencia con los demás de la que Él le da a usted. El apóstol Pablo usa su propia vida como un ejemplo de esto, diciendo que Dios le mostró misericordia, a pesar de sus muchos pecados, para que Cristo Jesús mostrará su infinita bondad (1Ti 1:16). Cuando relacionamos nuestra paciencia a la paciencia de Cristo, somos capaces de ser más tolerantes con el otro, nos ponemos de acuerdo con la sabiduría en cuanto a que el amor es paciente (1Co 13:4) y que la impaciencia no es amor. Necesitamos ser pacientes los unos con los otros porque Dios nos creó a cada uno de formas diferentes, asignándonos a cada uno una misión específica en la vida. Todos tenemos diferentes orígenes, y cada uno estamos en distintos lugares en nuestro peregrinaje con Jesús. Practicar la paciencia levanta su perspectiva, ayudándolo a ver nuestra diversidad como una fortaleza y no como una debilidad. El apóstol Pablo escribió: “Reciban con una calurosa bienvenida a cualquier hermano que desee unírseles, aun cuando la fe de éste sea débil. No lo critiquen si sus ideas no concuerdan con las de ustedes en cuanto a lo que está bien o mal” (Ro 14:1). Den la bienvenida, con los brazos abiertos, a los compañeros creyentes que no ven las cosas igual que usted. Y no discuta cada vez que hacen o dicen algo con lo cual no está de acuerdo, aunque parezca que tienen fuerza en sus opiniones a pesar de que son débiles en el departamento de la fe. Recuerde, ellos tienen su propia historia con la cual lidiar. Trátelos con amabilidad. Procure ser paciente todo el tiempo. Cualquiera puede ser paciente cuando le es conveniente, pero es mucho más difícil permanecer paciente mientras el día va pasando o cuando el mismo error se produce por tercera vez en una semana. Ser paciente demanda un precio, tenemos que poner a un lado nuestra agenda y ceder nuestros derechos para "dar la bienvenida a otros con los brazos abiertos". Uno de los pasos más prácticos hacia la verdadera paciencia es aprender a escuchar. Esto representa más que solo oír a una persona, significa escuchar con cuidado y por completo. La Biblia dice: “Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar” (Pr 18:13). ¡Eso está muy claro! Significa que no debemos evaluar lo que ha hecho alguien, o lo que oímos, hasta que oigamos toda la historia. Dios nos dio dos oídos y una boca, tal vez para decirnos que debemos oír dos veces más de lo que hablamos. Hágase estas preguntas:
·   ¿Cuáles son las cosas que me hacen sentir impaciente?
·   ¿Qué dice mi impaciencia en esas cosas acerca de la prioridad?
·   ¿Cómo puedo entender mejor a las personas que me gacen sentir impaciente?
·   ¿He invertido tiempo para escuchar toda su historia?
·   ¿De qué maneras las personas tienen que ser pacientes conmigo?
·   ¿Doy a otros la misma cantidad de gracia que espero los demás me den?

1Co 13:4 dice: “El amor es paciente”. Eso quiere decir que durante mucho tiempo lo soporta todo. La próxima vez que se colme su paciencia, recuerde lo paciente y comprensivo que Cristo ha sido con usted.